Sin duda, el hombre puede tener otras metas fuera del universo físico, pero notamos que aquí, en la Tierra, lo que más le preocupa es una conquista de mest. Naturalmente, se interesa por sus semejantes y por los organismos vivos en general, puesto que tiene una especie de hermandad con todo lo que tiene vida.
La vida, en general, se dedica a esta conquista, y el hombre es el ser vivo más desarrollado en la Tierra. Sin este esfuerzo cooperativo de todo lo que tiene vida, la conquista del universo físico, o incluso la supervivencia entendida como la satisfacción de las necesidades mínimas, sería imposible. El hombre, como mecanismo, es lo bastante complejo para tener que vivir a expensas de órdenes inferiores de vida que, sólo a su vez, pueden recibir la luz solar y las sustancias químicas, y desarrollar alimentos complejos como las proteínas.
Los datos que contiene Scientology no son opiniones aisladas, sino un todo estructurado; y con ese todo, se pueden lograr milagros ocasionales, y casi siempre puede producir una marcada mejoría en un individuo. Esto nunca se ha llevado a cabo antes con uniformidad alguna, y así se espera que estos datos se estudien un poco como tales, no para ver lo bien que pueden concordar con las ideas antiguas. Porque no concuerdan con las ideas antiguas: y las ideas antiguas produjeron infelicidad, inanición, muerte rápida, guerras, manicomios y muchas otras “fruslerías” indeseables. Esto no es simplemente apelar a la comprensión. Si quieres llegar a ser mejor de lo que jamás hayas podido ser antes, prueba esas ideas y úsalas hasta que puedas ver con claridad su funcionalidad. Si después de probarlas a fondo, descubres que no funcionan, entonces tendrás todo el derecho de descartarlas. Se te puede decir esto sin temor a que descubras otra cosa: en Scientology han estado ocurriendo demasiados milagros.
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